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November 5, 2012
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Capítulo 21 – El sol prisionero



La noche aun no decaía, y las estrellas fulguraban expectantes en cielo todavía, cuando las farolas de las calles de Ponyville se vieron superadas en su brillo por un resplandor momentáneo, al tiempo que las seis Ponis de la Armonía, escoltadas por Starshine, hechicera de la Corte Real de la Princesa Celestia, se materializaban en plena plaza principal de la villa.

Desorientadas, fatigadas y sin duda consternadas, las seis amigas se miraron para asegurarse de que estaban todas completas, sanas y salvas.

—Por todos los pasteles, pastelillos y dulces de manzana, ¿Qué rayos fue eso? —exclamó finalmente Applejack rompiendo el silencio.

—No lo sé, pero les aseguro que si Starshine no hubiese llegado, me habría tenido que encargar de esos chiflados ponis uno por uno —aseguró Rainbow Dash, moviendo sus cascos como si boxeara con el aire, sostenida en vuelo por sus veloces alas.

—Pues sí, parecían estar medio loquitos, pero lo único que querían era jugar con nosotras ¿no creen? —intervino Pinkie que a pesar de la difícil experiencia mantenía su buen ánimo.

—Jugar con nosotras… como compañeras de juego… ¿o como sus juguetes? —Fluttershy se estremeció de solo pensarlo, recordando las miradas salvajes de los ponis del bosque.

—No quiero averiguarlo, pero en lo que a mi concierne, no quiero volver a ver ni a saber nada de esa bandada de feos, sucios y maleducados rufianes. —comentó entonces Rarity con su elegante tono —Si acaso, me alegraría que su Majestad enviase a algunos de sus guardias reales a darles una buena lección por haber roto su bonito carruaje nuevo.

—¿Carruaje? ¿Qué carruaje? —preguntó entonces Starshine haciéndose notar de nuevo en un buen tiempo.

—¡Es cierto! —saltó Twilight recordando de pronto —¡La Princesa Celestia! Debe estar esperándonos todavía…

—Twilight, espera… —quiso tranquilizarla la hechicera.

—De seguro está muy preocupada… o muy molesta. Era una cita importante a la que nos convocó… espero que aún no sea tarde… —la unicornio purpura se movía nerviosamente mirando de un lado a otro sin atender a Starshine que le hablaba.

—Twilight… por favor.

—Debemos transportarnos allá de inmediato. No podemos faltar a una audiencia a la que nos invitó la Princesa y…

—¡Twilight, basta! —gritó entonces Starshine con una voz potente y atronadora. Si bien, no se comparaba con la Voz Real de Canterlot, no era menos intimidante. —Nadie las invitó a Canterlot esta noche.

—¿Qué? —preguntó desconcertada la bibliotecaria.

—Lo que oíste. Ninguna carta de invitación salió de Canterlot en todo el día. De hecho, no tengo idea de cómo se enteraron de la… ¿has dicho audiencia? —se extrañó la unicornio amarilla de reflexionar en el término.

—¿Pero cómo dices eso, querida? —intervino Rarity al ver a su amiga purpura tan contrariada —Twilight recibió esta mañana una carta de su Majestad invitándonos al palacio para conocer a los emisarios de un reino lejano. Spiky-wacky nos la entrego personalmente.

—¡Invitarlas…! ¿Emisarios de…? Eso no es posible… —por la expresión en el rostro de la hechicera, era obvio que estaba tratando en vano de entender muchas cosas al mismo tiempo. Dijo finalmente —¿Quién es Spaky-wacky?

—Es Spike. Mi dragón asistente. La Princesa Celestia nos envía correspondencia a través de su aliento de fuego. Es así como nos llegó la carta de invitación. —respondió entonces la bibliotecaria no menos estresada.

—Pero les digo que eso es imposible. Lo que tienen que entender, es que lo que pasó hoy en Canterlot no fue una audiencia diplomática. Por eso no se supone que estuvieran invitadas ustedes. —la compostura de Starshine iba menguando conforme hablaba e iba recordando lo acontecido esa noche en la capital —Lo que pasó fue terrible, y su Majestad jamás las expondría a tal peligro… lo que pasó fue…

Pero no alcanzó a terminar con la oración. Sus ojos dorados se quedaron pasmados, con la mirada perdida en el horizonte. Las seis amigas la miraron un segundo, con su expresión de incredulidad muda, hasta que el hermoso rostro de la hechicera comenzó a iluminarse. Pero no había nada de raro en eso. Con su faz viendo hacia el oriente, no había nada de raro que la luz del sol al amanecer le iluminara la cara.

Lo raro era, que la luna aun brillaba en el cielo cuando el sol comenzó a salir, pues, según el reloj de la alcaldía de Ponyville aún faltaban más de cuatro horas para el amanecer…

El sol, la gran lumbrera, comenzó a asomar su rostro por entre las montañas del horizonte, pero su avance parecía titubeante, como el de un rehén asustado al que se le hace caminar amenazándolo con un arma letal. Con un crujido atronador, como el de un relámpago, la resistencia que el astro opina pareció vencerse, y lenta, pero inexorablemente comenzó a elevarse en el cielo, como lo haría en un día normal… pero con un aire siniestro y trágico, como el de una procesión fúnebre…

—Pero no te quedes muda. ¿Dinos que fue lo que paso? —dijo entonces Rainbow sin prestar demasiada atención al drama cósmico que acontecía en ese instante.

—Lo que ocurrió anoche… en Canterlot —respondió la hechicera, tratando de recobrarse —fue un ataque. ¡Una invasión!

Las seis amigas se quedaron mudas de la impresión, y fue Applejack la primera en preguntar.

—¿Pero quién atacaría Canterlot? Digo, no es la idea más brillante de todas. Con la guardia real vigilando y las Princesas Luna y Celestia ahí… ¡Por todas las manzanas acarameladas! Ellas son las ponis con más magia de toda Equestria.

—No sería la primera vez. Ustedes mejor que nadie deben recordar la invasión de Cambiaformas durante la boda del Capitán Shining Armor y la Princesa Cadenza. —continuó Starshine recordando con pesar. —Pero esta vez fue muy distinto. Los invasores no llegaron en enjambres de cientos, como aquella vez. En esta ocasión, eran solo cinco. Cinco ponis nada más.

—Pero, entonces, ¿los invasores eran ponis? —preguntó Fluttershy desconcertada.

—Bueno, parecían ponis. Lucían igual que ponis. Pero algo en su forma de hablar, de moverse… algo en su forma de mirar me hizo desconfiar de ellos desde el principio.

—¿Te refieres que eran como… los ponis de los que nos salvaste? —inquirió Twilight tratando de entender.

—Exactamente —cayó en la cuenta de pronto Starshine —al verlos a ellos, a esa legión de ponis del bosque, me recordó a los cinco invasores que atacaron Canterlot.

—¡Pero dinos ya! Nos matas de incertidumbre. —interrumpió impaciente Rainbow Dash —¿qué fue lo que pasó con ellos? Las Princesas los patearon de vuelta a su pueblo natal, me imagino.

A manera de respuesta, la unicornio amarilla bajo la cabeza con pesar. Rarity ahogo un grito y la desesperación de Twilight se transformó en miedo.

—Yo… no sé qué fue de sus Majestades. Los invasores llegaron anunciándose como emisarios de un reino lejano. Pidieron una audiencia con la Princesa Celestia, pero no le inspiraron confianza a su Majestad como para permitirlos pasar de inmediato. —comenzó entonces a relatarles la hechicera.

»Fue entonces que ellos la amenazaron. Dijeron que exigían una audiencia diplomática de inmediato o tomarían represalias en contra de las Seis Principales. Se referían a ustedes seis, las Ponis de Armonía.

—¿Nosotras? Pero para entonces nosotras estábamos bien. Estábamos a salvo volando en el carruaje nuevo de la Princesa Celestia —aclaró Pinkie tratando de hacer cuentas del tiempo con sus patas.

—Pero la Princesa no envió ningún carruaje nuevo. De hecho, no hay ningún… —Starshine se quedó callada un momento como si finalmente hubiera comprendido todo. —Espera un segundo. ¿Dices entonces que la supuesta carta de la Su Majestad te llegó en una de las llamas de tu dragón, Twilight?

—En uno de sus estornudos, de hecho. Spike ha estado resfriado últimamente. —respondió la unicornio aludida.

—Ya comprendo. ¿Cómo fue que se resfrió?

—Algún brabucón sin sentimientos lo baño una tarde cerca del bosque —mencionó Rarity recordando con indignación.

—Y, el carruaje ¿Cómo era? ¿Quién tiraba de él? —comenzó a interesarse la hechicera.

—Era muy grande y espacioso. Bastante bello y bien decorado, aunque con un estilo muy distinto a la estética y recato usual de los carruajes de Canterlot —puntualizo la unicornio modista conociendo a la perfección el tema.

—En cuanto a los pegasos que tiraban del carruaje, Rainbow dijo que… —comenzó Fluttershy.

—¡Que no los habíamos visto nunca antes! —atajó de inmediato la pegaso azul —¿Lo ven? ¡Yo lo sabía!

—Cubito de azúcar, no querrás decir que… —dijo Applejack cuando, de pronto, Starshine apoyó la idea de Rainbow.

—Esos no eran pegasos de la guardia real. Creo que ya se lo que pasó. Les tendieron una trampa. —se apresuró a explicar la unicornio amarilla —La carta que les enviaron, era una falsificación. Fue enviada por alguien más. Una magia distinta a la de la Princesa Celestia habría sido detectada en la carta por tu dragón por el olor de las llamas…

—Pero como Spike estaba resfriado, con su nariz constipada no pudo notarlo…

—Exacto. Apuesto a que los ponis que vimos en el bosque fueron los responsables del baño helado que se encargó de resfriarlo. Después, el carruaje y las armaduras que usaban los supuestos guardias, eran replicas que usaron para engañarlas. Su objetivo era tomarlas prisioneras para poder usarlas como rehenes y chantajear a las Princesas. —concluyó Starshine.

—¿Pero quién sería tan cruel, tan despiadado? —se horrorizó de solo pensarlo Fluttershy.

—No sé de donde viene, ni que es lo que está buscando, pero se presentó como "Azorakt, el Inmisericorde, Regente Supremo de las Hordas de Más Allá del Mundo". —recordó con pesar y enojo la unicornio —no supe nada más. Pues en cuanto él y sus cuatro acompañantes lanzaron la amenaza, su Majestad Solar me envió a buscarlas a ustedes.

»No sé qué fue después de eso. Pero que el sol se levantara antes de tiempo, cuando la luna aun brilla en el firmamento me parece una muy mala señal —concluyó ella mirando con preocupación hacia el cielo.

—¿Has dicho… más allá del mundo? —repitió Rainbow, que se había quedado pensativa desde que la unicornio amarilla lo mencionó.

—Eso dijo, Dashy, ¿pero para que quieres saber? No querrás volar hasta allá para acusarlo con su madre, ¿o sí? —le preguntó Pinkie a la pegaso.

—¿Acaso no se acuerdan? —saltó Dash de pronto, poniéndose frente a todas —¿Quién es el único poni en toda Equestria que sabe acerca de esas locuras del Mundo Más Allá?

—¿Te refieres a…? —dijo Starshine con un renovado brillo en sus ojos.
Pero no tuvo que terminar la pregunta, pues Rainbow lo haría por ella con gesto de enojo y desconfianza:

—Exacto. Burning Spades.


Segundos más tarde. Las siete ponis se encontraban caminando rumbo a la herrería de Ponyville. Las calles estaban desiertas. Todo poni debía estar dormido aun. No pasaría mucho tiempo para que la luz del sol que sea había levantado de manera anómala por el cielo despertara a unos desconcertados ponis que verían amanecer a un día cuatro horas antes de la hora habitual.

Un día en que la luna permanecía firme en el cielo sin querer ocultarse de su hermano el sol.

Al llegar ante la fachada del taller del herrero, se detuvieron en seco mirando hacia la casa. La chimenea no humeaba y el tintinear del yunque no se alcanzaba a oír.
Pero la puerta del frente estaba medio abierta.

—¡Burns! —asustada, la hechicera se lanzó hacia el interior de la herrería. Las seis amigas entraron tras ella.

El lugar estaba hecho un lio. Había objetos, piezas metálicas y herramientas tiradas por el suelo en todas direcciones y no había una sola vela encendida. Las cortinas estaban cerradas, por lo que los rayos del sol solo se podían filtrar a través del umbral de la puerta.

Las siete caminaron por el lugar con desconcierto. Las brasas del horno, que normalmente brillaban crepitando se encontraban muertas.  Más allá de la repisa, pasando el taller y el horno, frente al gran librero en que el herrero apilaba sus tratados sobre magia, la cama de Spades estaba vacía y desarreglada. Las paredes estaban tapizadas de trozos de papiro con esquemas dibujados. Algunos incomprensibles, otros detallaban las alas de un pegaso al vuelo.

—¡Por Celestia, ahí está! —La primera en notarlo fue Rarity. Tirado entre el librero y la cama, junto a la mesita de noche, el cuerpo del poni rojizo descansaba destartalado, como si se hubiera caído de la cama… o se hubiese desmayado al momento de querer irse a acostar.

Para ser un poni macho de edad adulta, era más pequeño y delgado que el promedio, siendo apenas un poco más grande en tamaño que cualquiera de las Seis Principales. Su cuerpo estaba cubierto por un pelaje color rojo claro, y su melena lacia y gris estaba más despeinada que de costumbre.

Rápidamente, Pinkie y Applejack se adelantaron para recogerlo.

—Anda, háblanos, Burns. Dinos que estas bien —trató de hacerlo reaccionar Applejack cuando, al levantarlo, notó que respiraba, pero que su cuerpo estaba muy lastimado, lleno de moretones y raspaduras y algunas heridas más graves.

La mirada de las siete chicas se clavó en el poni de tierra por unos terribles e inciertos momentos en que la cabeza de Spades se encontraba caída sobre su pecho como si de un muñeco de trapo se tratara.

Entonces despertó. Algunos dirían, que no fue sino hasta que el aire agitado por las alas de Rainbow cayó sobre el rostro del herrero, este no reaccionó. Lo cierto es que al abrir sus ojos sobre los que no pesaban sus gruesas gafas, sus pupilas se entornaron mirando hacia arriba sobre el grupo de ponis en donde se encontraba suspendida la pegaso azul.

—¿Qué relámpagos te sucedió, Spades? Te ves terrible. —dijo Dash, de cuyo pecho se había quitado un terrible peso al ver al poni abrir los ojos.

—Gracias, Rainbow, tú te ves hermosa y radiante como siempre —respondió Burning con un gesto inconfundible de dolor en el rostro. —descuiden. Estos raspones no son nada. Un pequeño accidente que tuve con un equipo nuevo que estoy probando.

—Pero, ¿de qué hablas, Burning? Algunas de estas heridas son profundas y creo que tu tobillo trasero derecho esta dislocado. —le advirtió Fluttershy realizando un examen mas a detalle mientras Pinkie y Applejack detenían al herrero que no era capaz de sostenerse en pie.

—No bromees, Fluttershy es obvio que no es para tanto… ¡Aahhhh! —la frase de Spades quedó inconclusa. Fue ahogada por un agudo grito de dolor que el mismo poni de tierra profirió cuando los cascos de la pegaso amarilla sujetaron suavemente su tobillo.

—¿Lo ves? Dislocado. ¿Tienes gazas y madera? Te tendré que entablillar. —sentenció Fluttershy echando a volar en búsqueda de los elementos requeridos para atender al herrero.

—Sobre la repisa grande. Junto a las hachas y las lanzas —respondió Burning mientras las dos ponis de tierra que lo sostenían lo ayudaban  a sentarse sobre la cama. —Gracias, Pinkie, Applejack.

»¿A que debo el honor de su visita, señoritas? Es un gusto verlas, pero creo que aún es pronto como para recibir notas de "Mejórate Pronto" —interrogó Burning tratando de ponerse cómodo sobre sus flancos lastimados. Al notar a su vieja amiga de infancia dijo también —Starshine, que bueno verte. Lamento que cada que me visitas me encuentres en apuros.

La unicornio no respondió. Años como hechicera de la corte la había vuelto fuerte y segura de sí misma, pero los últimos acontecimientos habían mermado sus nervios y ver a Burning en ese estado había sido la gota que derramó el abrevadero.

—El hecho es, Burns, que necesitamos tu ayuda —comenzó Twilight, mientras Fluttershy ya regresaba volando y comenzaba a atender a Spades.

—Claro, haré lo que pueda. ¿Dime, Twilight, en que puedo ayudarles? —dijo el herrero desviando la mirada. Parecía que buscaba sus anteojos.

—Verás, Burning, es que tuvimos un pequeño percance esta noche… —comenzó Twilight Sparkle a relatar.

—¿Acaso tiene que ver con la misteriosa legión de ponis hostiles que ha venido a vivir al bosque, la supuesta comisión de diplomacia que llegó a Canterlot o con el hecho de que comenzara a amanecer casi cuatro horas antes de lo esperado cuando la luna aun sigue en lo alto? —interrumpió Spades antes de que la unicornio pudiera continuar.

—¡Exactamente! ¿Cómo supiste? —Le aplaudió Pinkie.

—Digamos que cuando tienes tanto tiempo en este negocio como yo, basta con ver de lejos la rueda para saber de qué tamaño necesita el remache… ¡hung! —se retorció de dolor Burning Spades al final. Fluttershy estaba apretando las tablillas contra su tobillo.

—¿Y bien? ¿Que nos puedes decir sobre estos raros ponis y su líder el "azoloco" aquel? —le interrogó Dash.

—No mucho —comenzó el poni de tierra, levantando su pata para ponerla sobre la cama ya vendada y entablillada. Fluttershy procedió a limpiar y vendar el resto de sus heridas. —El inmisericorde señor Azorakt, y su Comunidad de Bronis Radicales. Si han venido a preguntarme a mí, es porque ya sospechan ustedes que ellos no vienen de este mundo.
Por la expresión de las chicas era notorio que recibieron la noticia con desconcierto. Entre el desastre de papeles y cacharros dispersos por la habitación de Spades, Fluttershy logró localizar las gafas del herrero y se las entregó, gesto que el agradeció cortésmente.

—Pero, ¿has dicho, "bronis"? —confirmó Rarity —creí que nos habías dicho el verano pasado que de los habitantes del Mundo Más Allá, los bronis son los que están de nuestra parte, es decir, los que nos quieren y admiran.

—Es verdad, eso les dije y es cierto… en parte. —con sus ojos cubiertos por las gafas, el rostro de Spades tenía una apariencia severa y fría.

»Recordarán también que el verano pasado les dije que la mayoría de los bronis aceptan contentos las lecciones de amistad, compañerismo y confianza que reciben de las proyecciones de este mundo en aquel. La palabra clave en esto es: mayoría.

»No todos los bronis son así.

»Existen también algunos que aunque sienten aprecio y gusto por Equestria y el mundo de los ponis en general, no se sienten satisfechos con verlo tal como es. ¡Hmm! —en ese momento, la pegaso amarilla limpiaba un raspón especialmente grande en la mejilla del poni rojizo —Me refiero, a que algunos de estos bronis radicales les gustaría integrar las desgracias de su mundo en este, modificar Equestria, cambiarla, transformarla, deformarla,  por que, según ellos, al tener los males de aquel mundo, este se volvería más interesante y atractivo.

—¿Qué clase de males podrían ser esos? —preguntó Twilight temiendo lo peor.

—Existen ya en Equestria, pero están minimizados, opacados pues no encuentran cabida en el corazón cálido y amable de los ponis y otras creaturas que habitan este mundo. Son la crueldad y el sadismo, la violencia y el odio, y con ellas, la intolerancia, el desprecio, la sed de venganza, la amargura, el ocultismo y la impiedad… y desde luego el autoritarismo, la guerra, la escasez y la muerte…

—Pero… ¿quieres decir que estos… bronis, han venido de más allá del mundo para traer todos estos males sobre Equestria? —preguntó preocupada Starshine.

—Exactamente. Por eso Azorakt y sus Cuatro Ponis Terribles fueron a enfrentar a sus Majestades las Princesas Celestia y Luna. Ellas son las regentes en Equestria y con ellas aquí, no podrían hacer nada por arruinar este mundo —respondió el herrero. Fluttershy ya había terminado de vendarlo y limpiar sus heridas completamente.

—¿Y que son esos Cuatro Ponis Terribles de los que hablas, cubito de azúcar? —quiso saber la poni granjera.

—Son los más poderosos soldados de Azorakt. —respondió Burning Spades mirando por la ventana. Rarity tuvo la gentileza de correr las cortinas por él y la luz del sol aberrante entro sin restricciones en la casa —No se los mencioné el verano pasado, pues aun no se del todo como funciona, pero cuando una entidad del Mundo Más Allá entra en este, su cuerpo debe reconfigurarse para encajar con las leyes del mundo al que entra. La esencia de dicha entidad, posee cierta libertad de elegir la apariencia y propiedades de su nuevo cuerpo.

»En el caso de los Cuatro Ponis Terribles, ellos eligieron tomar la forma de cuatro creaturas legendarias de una vieja historia del mundo del que vienen. Se dice que cuando el mundo en el que viven los bronis conozca su final, sus habitantes serán atormentados por cuatro terribles plagas en forma de caballos espectrales y sus jinetes. Estos bronis eligieron la forma de esos terribles caballos.

—Pero… como has dicho, mientras sus Majestades, las Princesas, estén aquí, ellos no pueden hacer nada. ¿Verdad? —se cercioró Rarity asustada.

—Eso es lo que me preocupa, y lo que nos lleva al último misterio. —contestó Spades — Las Princesas Luna y Celestia jamás dejarían a Equestria en manos de un demente despiadado como Azorakt, pero el hecho de que el sol haya salido más temprano y la luna se niegue a abandonar el cielo me parece preocupante. Siendo Sus Majestades las que controlan los astros, ¿porque realizarían un fenómeno tan extraño en el cielo de Equestria?

—No estarás insinuando que tal vez, la razón de que el sol y la luna actúen así, es porque las princesas fueron derrotadas… ¿o sí? —hizo Rainbow la pregunta, aunque todas las ponis presentes estaban pensando lo mismo.

—La verdad es que no lo sé, pero creo que estamos por averiguarlo… —con la mirada clavada en la ventana, Burning contempló el cielo de aquella mañana incompleta.

Arriba, en el firmamento, el sol se había elevado ya, iluminando parte del cielo, mientras que aquella región donde aún dominaba la luna inmóvil, seguían siendo visibles las estrellas en un cielo oscuro surcado por un color rojo mortecino.

Mientras tanto, desde Canterlot, una oscuridad densa comenzó a emerger como se eleva también el humo de un incendio. La nube de penumbra comenzó a tomar forma, como si se preparara una tormenta terrible, y de entre aquel nefasto humo negro como el azabache, surgió una figura equina igualmente negra, extendiendo unas largas alas oscuras y con su cabeza coronada por un negro y largo cuerno…
Segundo Acto: Los Bronis del Mal

Aca ya se va revelando parte de la identidad de las misteriosas huestes. Que opinan? se enrolan para la próxima invasión? Gracias por su tiempo y sus comentarios.

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:iconsaeko-dark-kat:
Saeko-Dark-Kat Apr 23, 2013  Hobbyist General Artist
Qué miedo! Quiero leer más, amor! :3
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:iconnanknight:
NanKnight Apr 26, 2013  Hobbyist General Artist
Porque que miedo? ><
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:iconjosedx9:
increible... simplemente increible... pero aunque tal vez sea indevido y poco necesario debo decir... coño e su pepa carajo porque esa clase de brony de ****** tuvieron que entrar de primero, como coño lograron llegar a ese lugar y los brony buena gente si apenas se mencionen y no hagan acto de presencia >.<
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:iconnanknight:
NanKnight Nov 8, 2012  Hobbyist General Artist
Pues... digamos que pensé que tal vez los bronis buenos no tendrían tan enorme necesidad de entrar y alterar el orden en Equestria, mucho menos en un grupo como si fuese una invasión. tal vez, algún broni bueno ya había entrado antes, de manera discreta y amable, sin llamar la atención.
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:iconjonconor:
jonconor Nov 6, 2012  Hobbyist Artist
orale, no me lo imaginaba, pero ahora la pregunta es quien habra apalizado a Burning mejor seguire leyendo
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:iconnightmarekayser:
WOW..., este capitulo ha resuelto varias de mis dudas aunque he quedado con otras xD
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